Descubre los principales riesgos alimentarios emergentes identificados en 2024 por la EFSA: acrilamida, microalgas tóxicas, PFAS, gluten en envases biodegradables y más
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha publicado su informe anual de 2024 sobre riesgos alimentarios emergentes, una herramienta fundamental para anticipar posibles amenazas que podrían afectar la seguridad de los alimentos, los piensos y la salud animal y vegetal en Europa.
Este informe permite a las autoridades, empresas y consumidores prepararse frente a peligros potenciales antes de que se conviertan en crisis alimentarias. A continuación, analizamos los principales riesgos alimentarios emergentes destacados este año.
Principales riesgos alimentarios emergentes confirmados en 2024
Acrilamida en proteínas vegetales
La acrilamida es un compuesto químico potencialmente cancerígeno que se forma durante la cocción de alimentos ricos en almidón. En 2024, se ha detectado su presencia en proteínas vegetales alternativas, lo que plantea un nuevo desafío para el desarrollo de productos sostenibles y saludables. El aumento del consumo de estas proteínas, utilizadas en alimentos veganos y vegetarianos, podría incrementar la exposición a esta sustancia.
Ácido trifluoroacético (TFA) en el agua potable
El TFA, subproducto de contaminantes industriales persistentes, ha sido identificado en fuentes de agua potable. Su potencial impacto en la salud humana lo convierte en un riesgo emergente que requiere mayor vigilancia. Este compuesto forma parte de los llamados contaminantes químicos persistentes que pueden acumularse en el organismo.
Proliferación de microalgas tóxicas del género Ostreopsis
El cambio climático ha favorecido la proliferación de microalgas como Ostreopsis, productoras de toxinas que pueden contaminar mariscos y otros productos marinos. Su presencia en las costas europeas aumenta el riesgo de intoxicaciones alimentarias y afecta a la cadena alimentaria marina.
Migración de gluten desde envases biodegradables
El uso creciente de materiales biodegradables para envases alimentarios ha derivado en casos de migración de gluten, un alérgeno no declarado. Este fenómeno representa una amenaza especialmente para personas con enfermedad celíaca o sensibilidad al gluten, y pone en cuestión algunos supuestos de seguridad de los envases «eco-friendly».
Resistencia antifúngica en productos agrícolas
Otro de los riesgos alimentarios emergentes es el uso extensivo de fungicidas en la agricultura está favoreciendo la aparición de cepas resistentes, lo que compromete la efectividad de los tratamientos y puede afectar a la calidad de los alimentos vegetales. Este fenómeno tiene implicaciones tanto para la seguridad alimentaria como para la salud humana, por la posible transmisión de hongos resistentes.
Riesgos en evaluación: posibles amenazas a vigilar
Sustancias per- y polifluoroalquiladas (PFAS)
Las PFAS, conocidas como “sustancias químicas eternas”, han sido detectadas en peces de agua dulce. Su capacidad de bioacumulación las convierte en una preocupación de largo plazo, ya que podrían llegar a niveles tóxicos en la cadena alimentaria.
Aminas cuaternarias (QAC)
Utilizadas como desinfectantes, las QAC pueden dejar residuos en los alimentos si no se manejan correctamente. Aunque su impacto aún se está evaluando, su presencia en superficies de contacto alimentario requiere especial atención en procesos industriales.
Aceites comestibles contaminados
Algunos aceites comestibles han sido sospechosos de contener químicos industriales, posiblemente introducidos en fases de procesamiento o almacenamiento. Aunque no se han confirmado como riesgos emergentes, su vigilancia es prioritaria para evitar intoxicaciones alimentarias.
Tendencias emergentes y desafíos futuros
El informe de la EFSA también señala una preocupación creciente por:
- Contaminantes químicos persistentes en entornos industriales y agrícolas.
- Riesgos derivados de envases sostenibles, que podrían introducir alérgenos no previstos.
- Nuevas fuentes alimentarias como insectos comestibles o trufas psicoactivas, cuya seguridad aún no está plenamente garantizada.
Estas áreas exigen monitoreo constante y recopilación de datos, en línea con un enfoque preventivo de la seguridad alimentaria.
El panorama de los riesgos alimentarios emergentes en 2024 demuestra la necesidad de una vigilancia proactiva, investigación científica sólida y regulación adaptativa. Las empresas del sector alimentario deben mantenerse actualizadas, revisar sus procesos de producción y envase, y colaborar con las autoridades para garantizar alimentos seguros y sostenibles.







