La nueva guía de AESAN aclara cuándo es necesario advertir sobre la posible presencia de alérgenos en alimentos envasados.
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha publicado un nuevo procedimiento técnico que establece de forma clara cuándo está justificado el uso del etiquetado precautorio de alérgenos (EPA) en alimentos envasados. Este documento supone un avance relevante para la industria alimentaria y para los consumidores, especialmente las personas con alergias alimentarias.
El procedimiento está alineado con los criterios internacionales del Codex Alimentarius, la FAO/OMS y la normativa de la Unión Europea, reforzando así la coherencia regulatoria y la protección de la salud pública.

¿Qué es el etiquetado precautorio de alérgenos (EPA)?
El EPA es una mención voluntaria en el etiquetado de los alimentos que advierte sobre la posible presencia no intencionada de uno o varios alérgenos, normalmente como consecuencia de contacto cruzado u otros factores derivados del proceso productivo. Expresiones como “puede contener” son ejemplos habituales de este tipo de etiquetado.
Su finalidad es proteger al consumidor alérgico, garantizando una información veraz, proporcional y no engañosa. Sin embargo, el uso indiscriminado del EPA puede generar confusión, limitar innecesariamente la oferta alimentaria y reducir la confianza del consumidor.
Un modelo basado en la proporcionalidad y la evidencia científica
El documento de AESAN consolida un modelo de toma de decisiones basado en la proporcionalidad, que se apoya en tres pilares fundamentales que establece en cuanto al etiquetado precautorio:
- Prevención, como primera línea de actuación mediante buenas prácticas de fabricación.
- Evaluación cuantitativa del riesgo, basada en datos analíticos y científicos.
- Uso del EPA solo cuando el riesgo residual es real e inevitable.
Este enfoque refuerza la credibilidad del etiquetado alimentario y garantiza el derecho a la información del consumidor sin imponer restricciones innecesarias a la industria.
Valores ED05 y dosis de referencia (RfD)
Uno de los aspectos clave del procedimiento es la adopción de los valores ED05 como base para establecer las dosis de referencia (RfD) de los distintos alérgenos. Los valores ED05 representan la dosis a la que el 5 % de la población alérgica podría experimentar una reacción objetiva.
Según AESAN, el uso de ED05 frente a valores más conservadores como ED01 permite alcanzar niveles de protección similares para los consumidores alérgicos, al tiempo que facilita el trabajo de los operadores alimentarios y de las autoridades de control.
Además, este enfoque contribuye a una reducción del uso innecesario del EPA, lo que se traduce en una mayor variedad de productos disponibles para las personas con alergias, favoreciendo una dieta más variada, equilibrada y saludable.
Análisis de alérgenos como factor clave en la toma de decisiones
Para aplicar correctamente este modelo, resulta fundamental contar con análisis de alérgenos fiables, sensibles y acreditados. En este contexto, AGQ Labs, laboratorio de referencia en el sector, ofrece un amplio conocimiento técnico que ayuda a la industria alimentaria a evaluar riesgos, validar procesos y tomar decisiones fundamentadas en base a datos objetivos.
La correcta determinación de la presencia de alérgenos permite aplicar los criterios de AESAN con rigor, evitando tanto riesgos para la salud como advertencias innecesarias en el etiquetado.
Un avance para consumidores e industria
En este contexto, la correcta aplicación del procedimiento de AESAN con respecto al etiquetado precautorio permitirá avanzar hacia un etiquetado más responsable y homogéneo, basado en la evidencia científica y en el análisis del riesgo real. Un enfoque que refuerza la confianza del consumidor y mejora la gestión de los alérgenos en la cadena alimentaria.
Con este procedimiento, AESAN da un paso decisivo hacia un etiquetado precautorio más coherente, creíble y basado en la ciencia. El resultado es un equilibrio entre protección de la salud, derecho a la información y competitividad del sector alimentario, beneficiando tanto a consumidores como a operadores.







