Jornadas del equipo de Medioambiente con ponencia sobre la nueva Directiva 91/271/CEE sobre el tratamiento de aguas residuales urbanas
La semana pasada las compañeras y compañeros de las área comerciales, ventas, producción y laboratorios de los servicios de medioambiente de AGQ Labs en España y Portugal se reunieron en una serie de jornadas de formación y coordinación comercial. En estas jornadas tuvieron el placer de contar con Manuel J. González, del Departamento de Ingeniería Aeroespacial y Mecánica de Fluidos del Área de Ingeniería Rural de la Universidad de Sevilla. Manuel compartió con el equipo de Medioambiente su experiencia en el sector de la depuración y tratamiento de aguas residuales en una ponencia centrada en el impacto en España de la nueva Directiva europea de aguas residuales.
La Directiva 91/271/CEE sobre el tratamiento de aguas residuales urbanas, tras más de 30 años de existencia, necesitaba una revisión en general para tener en cuenta las nuevas fuentes de contaminación urbana, que ahora se han vuelto más dominantes (como las ciudades más pequeñas, las instalaciones descentralizadas o las aguas de tormenta). También han surgido nuevos contaminantes, como los microplásticos o los microcontaminantes (como los productos farmacéuticos o los cosméticos).
El Consejo Europeo aprobó el texto de la Propuesta de Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo sobre el tratamiento de aguas residuales urbanas el pasado mes de febrero, marcando un cambio significativo en la anterior Directiva 91/271/CEE. El texto casi definitivo será sometido a la aprobación del Parlamento, posiblemente después de las elecciones europeas, para finales de 2024. Después de su aprobación, los estados miembros tendrán 30 meses para transponer la directiva, antes de que entre en vigor de manera definitiva.
Para reducir aún más la contaminación, las nuevas normas amplían el alcance de la directiva actual, que se aplica a ciudades con más de 2.000 habitantes, para cubrir todas las ciudades con más de 1.000 habitantes.
Requisitos más estrictos, monitoreos detallados y control de más sustancias
La nueva directiva establecerá requisitos más estrictos para la eliminación de nutrientes y microcontaminantes, especialmente aquellos derivados de productos farmacéuticos y cosméticos nocivos. Se implementará un monitoreo detallado de los microplásticos tanto en las entradas como en las salidas de las plantas de tratamiento de aguas residuales urbanas, así como en los lodos. Además, se realizará un seguimiento adicional de sustancias químicas persistentes, como las sustancias PFAS, con el objetivo de mejorar nuestro conocimiento sobre cómo estas sustancias se propagan a través de las aguas residuales urbanas.
De conformidad con el principio de «quien contamina paga», la nueva ley garantizará que los costes de esta protección sean sufragados parcialmente por la industria responsable, en lugar de por las tarifas del agua o el presupuesto público. Además, impulsará al sector de las aguas residuales hacia la neutralidad energética y climática. También mejorará la gestión de las aguas pluviales, que adquirirán cada vez más importancia ante el aumento de las fuertes precipitaciones debidas al cambio climático.
Además, los parámetros clave relacionados con la salud serán objeto de un seguimiento periódico en las aguas residuales urbanas, incluida la resistencia a los antimicrobianos o la COVID-19 en caso de pandemia.
La implementación de la nueva directiva europea plantea desafíos significativos para las plantas de tratamiento de aguas residuales en términos de ajustarse a los nuevos estándares y modernización de sus infraestructuras. A pesar de esto, también abre oportunidades para mejorar la calidad del agua y la salvaguarda de la salud humana y el medioambiente en toda Europa.
Os invitamos a leer el artículo técnico recientemente publicado por Manuel J. González para conocer más sobre el impacto en España de la nueva directiva europea de aguas residuales.







